¿Que son los Estudios Sociales?

¿Que son los Estudios Sociales?

Los Estudios Sociales son una asignatura que integra la Historia y la Geografía; como eje central hace posible la comprensión de los seres humanos en sociedad y de los procesos históricos, sociales, políticos, económicos y ambientales propios del medio en el que el estudiante se desenvuelve en procura del desarrollo de una visión del mundo cada vez más global, independiente y dinámica (SIMED 1996, p.11). Por ello, en el proceso de enseñanza, el docente debe tener un papel de mediador en la construcción del aprendizaje; debe propiciar experiencias significativas que le permitan al educando adquirir conocimientos, asumir valores, desarrollar habilidades y destrezas; y sobre todo, desarrollar su sentido crítico.

lunes, 16 de abril de 2012

Cumbre en Cartagena

http://www.nacion.com/2012-04-16/Opinion/cumbre-en-cartagena.aspx

Habría sido muy provechosa una discusión más amplia sobre la integración económica continental

Latinoamérica es una de las regiones del mundo que más ha progresado económica y
La Sexta Cumbre de la Américas, celebrada en la ciudad colonial de Cartagena, Colombia, bajo el lema central “Conectando las Américas: Socios para la Prosperidad”, fue convocada para discutir “el rol de la integración física y la cooperación regional para alcanzar mayores niveles de desarrollo y superar los desafíos del Hemisferio en varias áreas claves, incluyendo pobreza y desigualdades, seguridad ciudadana, desastres y acceso y uso de tecnologías”, según destaca un documento oficial de la OEA. Sin embargo, la discusión dentro y fuera de las reuniones oficiales se centró en tres temas que acapararon la adrenalina colectiva y desviaron la atención de los temas centrales: Cuba, despenalizar las drogas, y las Malvinas.
No es nuestra intención discutir, en esta ocasión, esos temas paralelos, eminentemente políticos. Pero sí es dable reconocer que se desaprovechó la presencia de gran cantidad de dignatarios y jefes de Estado, incluido Barak Obama de los EE. UU., para discutir a profundidad algunos temas económicos que estaban en la agenda y lograr acuerdos más concretos.
Como destacó una información de La Nación publicada el pasado viernes, Obama llegó a la cumbre con las manos casi vacías. Eso revela dos situaciones, una buena y otra no. La segunda es el desinterés que han mostrado los Estados Unidos en los últimos años por Latinoamérica, pues hasta la misma Casa Blanca ha reconocido con candidez que en política exterior sus principales preocupaciones son Asia y Medio Oriente. A ello tendríamos que agregar la presente campaña electoral que incluye, entre otros temas económicos, las dificultades de abrir más las relaciones comerciales por el argumento, incorrecto, de que mayores importaciones (exportaciones de Latinoamérica) significarían menores empleos y afectación de la mano de obra. La cumbre brindaba una oportunidad especial para dilucidar ese tema con base en la probada teoría de las ventajas comparativas como fundamento de la apertura comercial, pero se desaprovechó.
La segunda situación –la buena– es que Latinoamérica es una de las regiones del mundo que más ha progresado económica y socialmente en las últimas décadas, y está entre las que mayor resistencia ha logrado demostrar antes y después de la crisis. Tanto el crecimiento del producto interno bruto (4,5% promedio) como la disminución de la pobreza han sido reconocidos por organismos internacionales como el BID, Cepal y FMI. Gracias a las reformas económicas y financieras implantadas en las dos últimas décadas, incluyendo reformas fiscales (con excepciones), liberalización comercial y cambiaria (también con excepciones), y mejor supervisión bancaria (incluyendo a Costa Rica), Latinoamérica ya no es parte del problema sino de la solución, pues tiene apenas un 8% de la población del planeta pero contribuye con un 14% del crecimiento del PIB mundial. Ya no se justifica la ayuda bilateral mediante la AID. Y eso explica por qué se dice que el presidente Obama llegó con las manos vacías. Pero no explica la necesidad de avanzar en otras reformas económicas y comerciales para consolidar los logros y frenar las corrientes proteccionistas que han surgido, de nuevo, en los EE. UU.
Latinoamérica podría avanzar mucho si logra integrarse en una sola área comercial, sin barreras arancelarias para el trasiego de bienes y servicios. Generaría muchos empleos e ingresos públicos y privados. Pero esos beneficios se incrementarían enormemente si la integración se diera con los Estados Unidos y Canadá, cuyos mercados son tan importantes. Brasil, por ejemplo, no tiene aún un tratado de libre comercio con EE. UU., y las barreras comerciales todavía son elevadas entre Norte- y Suramérica, incluyendo el área centroamericana. Habría sido muy provechosa una discusión más amplia en la cumbre en ese sentido y, mucho más, si se hubieran fijado metas específicas para lograr la integración comercial de las Américas con un compromiso fuerte de cumplirlas.
También nos hubiera gustado mucho ver una mayor discusión de los temas planteados antes de la cumbre por la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sobre las expansivas políticas monetarias en EE. UU. y sus efectos en la sobrevaluación de nuestras monedas. El real se ha apreciado un 30% y algo similar ha sucedido con otras monedas de la región. ¿Qué medidas hubieran estado dispuestos a discutir los países representados en la cumbre? También hubiera sido importante avanzar en la discusión de la distribución del ingreso y el combate a la pobreza, más allá de meras declaraciones estereotipadas.
A pesar de las omisiones, la cumbre sirvió para ventilar algunos temas relevantes. Como lo destacó Alberto Moreno, presidente del BID, hay ahora oportunidades para una mayor integración hemisférica, incluyendo la eliminación de los obstáculos a la libre circulación de bienes y servicios, mejorar la conectividad de las ciudades intermedias y pueblos, y la expansión de la oferta de bienes y servicios para la base de la pirámide socioeconómica. Y también es importante destacar papel del sector privado, que se reunió paralelamente a la cumbre, para ampliar la conectividad en la región tanto en términos de inversión como de conocimiento y creatividad.
Parte de los retos pendientes reconocidos durante las discusiones en la cumbre es la urgente necesidad de ampliar caminos y carreteras para conectar a todos los pueblos de la región. Sobre eso, no hay discusión. El acuerdo fue unánime. El problema, como en muchas otras cosas, es encontrar los recursos para hacerlo. Para ello algunos países, incluida Costa Rica, deberán mejorar su situación fiscal y analizar las ventajas de financiarse en el mercado internacional, donde existen abundantes recursos y a bajas tasas de interés.socialmente en las últimas décadas


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